La década de 1970 supuso en España un periodo de profundos cambios políticos y sociales. Tras la muerte del dictador en 1975 y el inicio de la transición democrática, numerosos sectores de la sociedad comenzaron a organizarse para reclamar libertades, participación ciudadana y mejoras en las condiciones de vida. La pedanía del faro de Cullera no fue una excepción dando comienzo las primeras reivindicaciones vecinales para poder mejorar su entorno. Así, surge durante esos años, los primeros documentos que transmiten el malestar vecinal y que desembocaran en la creación de la primera asociación de vecinos del faro de Cullera.
Después de años de fuerte crecimiento urbanístico con una falta de planificación sobre los servicios generales, surge la necesidad entre el vecindario de manifestar ese descontento. En anteriores publicaciones de este blog, hemos comentado la falta de previsión realizada en la urbanización del litoral de Cullera. Falta de suministro eléctrico, carestía del servicio de agua o la ausencia de una urbanización mínima de calles y aceras eran algunos de los problemas a los que se enfrentaban los nuevos vecinos que habían adquirido su segunda residencia. En este contexto surgió el movimiento asociativo vecinal como vía para poder canalizar las quejas de los vecinos ante las carencias urbanísticas, sociales y de servicios públicos.
En 1977, año clave con la celebración de las primeras elecciones generales democráticas, las asociaciones de vecinos se convirtieron en una de las principales expresiones de participación ciudadana. Ya se había perdido el temor a las represalias de la autoridad ante cualquier manifestación de descontento, siendo ese aire de libertad una de las claves para entender el nacimiento de los movimientos asociativos.

En zonas costeras como el Faro de Cullera, estas reivindicaciones adquirieron una dimensión especialmente significativa. Los vecinos denunciaban problemas relacionados con la falta de servicios básicos, el deterioro ambiental, deficiencias en carreteras y abastecimientos, así como la ausencia de inversiones públicas acordes al crecimiento residencial y turístico de esta zona.
Esa carestía de servicios públicos básicos quedan muy manifiestos cuando hay una mayor presencia de vecinos. En una zona de segunda residencia como el litoral de Cullera es evidente que durante los meses de verano resultan más evidentes las deficiencias. Y esa situación, estalla en el verano de 1977.
Una carta en el periódico Levante
Gracias a un recorte de prensa del 13 de agosto de 1977, podemos conocer una carta dirigida al director del periódico Levante titulada «Pagan en Cullera pero no votan«. En esa publicación. los vecinos del faro de Cullera informaban sobre la pesadilla vivida durante los días del inicio del mes de agosto. Cerca de 28 horas, entre el 5 y el 6 de agosto de 1977, los vecinos de la pedanía no tuvieron electricidad ni servicio de agua potable. Estamos hablando de los días de mayor presencia de vecinos con miles de personas en los diferentes apartamentos turísticos del faro de Cullera que se enfrentaban a esta situación. En el escrito en el periódico Levante, los vecinos manifiestan la terrible situación vivida junto al problema de las tiendas de alimentación y hostelería que vieron como sus comestibles así como su trabajo se perdía por culpa de la falta de luz y de agua.
Es interesante ver como en el escrito, los vecinos dirigen su queja hacía el ayuntamiento por la falta de interés ante el problema y por no enviar recursos como un grupo electrógeno o un camión cuba de agua para mitigar el problema. En este escrito queda reflejada esa situación de unos vecinos que pagan impuestos por su segunda residencia pero que no tienen el poder del voto para manifestar su malestar en las urnas.
Escrito de protesta ante el ayuntamiento de Cullera
El malestar manifestado por los vecinos no se queda únicamente con dirigir una carta a los medios de comunicación. La necesidad de conseguir que el ayuntamiento de Cullera realice las acciones solicitadas lleva a la presentación de un escrito de demanda. Con sello de entrada del registro del ayuntamiento de Cullera con fecha de 22 de agosto de 1977, se canaliza un escrito donde los vecinos manifestaban su malestar por una serie de aspectos.
En primer lugar, critican la estación depuradora por su ubicación y funcionamiento, calificándola de desastre urbanístico y técnico. Señalan los malos olores constantes y los problemas que ocasiona a la salud y calidad de vida de los vecinos.
Fueron años de olor nauseabundo que llevo a que la plaza situada encima de la depuradora fuese bautizada como «plaza de la mierda«. Actualmente, queda la antigua estación depuradora como un monumento del pasado reconvertido en aparcamiento con una plaza inhóspita, abandonada y necesitada de una funcionalidad social para ser estimada por el vecindario.
En el escrito, se denuncia la peligrosidad de la carretera que conecta Cullera con el Faro debido a numerosos accidentes y a la falta de un acondicionamiento adecuado. También se indica en el documento que muchas calles siguen sin asfaltarse y presentan un estado precario, parecido a barrancos o torrenteras, dificultando el tránsito por ellas. En estos momentos, se ha conseguido mejorar de forma notable la seguridad de las calles o la propia carretera del faro. Ahora bien, se mantienen los problemas de convivencia entre peatones y vehículos así como la falta de aparcamiento de los mismos.
Son años donde el ayuntamiento había priorizado la concesión de licencias de edificación mientras descuidaba la urbanización del entorno. Así, una de las quejas es la ausencia de aceras seguras y barandillas protectoras en zonas con desniveles peligrosos, especialmente para los niños. Sí nos trasladamos a la actualidad, vemos que se han instalado barandillas pero, su mantenimiento es inexistente, provocando que las mismas sean un peligro para todos aquellos que utilicen estas protecciones.
Asimismo, otra de las denuncias de los vecinos en el escrito de 1977 es la suciedad del entorno urbano, con presencia frecuente de basura, escombros, botellas y vertederos improvisados que empeoran el aspecto de la pedanía. Este es un tema donde se ha mejorado en los sistemas de recogida con contenedores para el almacenamiento de las basuras así como su clasificación en diferentes tipos de basura. Ahora bien, cuando llegan los meses de verano podemos ver que en la actualidad no hay recursos suficientes para dar soporte al conjunto del vecindario.
Uno de los temas importantes que comentan los vecinos en el escrito de queja de 1977 es el suministro de agua. Las restricciones de agua durante el verano y la calidad es otra de las reclamaciones muy resaltadas por los vecinos. Se comenta que hay viviendas que todavía reciben agua salobre, lo que obliga a muchos vecinos a comprar agua embotellada o en garrafas para beber e, incluso, cocinar, generando incomodidades y gastos adicionales. Más de 40 años después, podemos indicar que es un problema superado ya que la creación de una empresa como Aguas de Cullera ha hecho posible que se mejore de forma notable el suministro de las viviendas y la garantía de funcionamiento durante los meses de verano.
En relación al servicio de policía, los vecinos afirman en 1977 que solo hay un agente municipal para atender la pedanía y las zonas circundantes, situación que consideran claramente insuficiente para garantizar el orden público y la circulación viaria. El tema de la seguridad es recurrente tanto en la actualidad como en años anteriores.
Al ser una zona de veraneo de playa, es una preocupación de los vecinos el estado de las mismas. Se denuncian en 1977 la existencia de vertidos ya que los edificios no vierten sus residuos al alcantarillado general sino a la costa, provocando el mal estado del agua de la playas. Esta situación que hoy en día nos sorprende era una realidad en los inicios del urbanismo del litoral. Edificios con cientos de viviendas no estaban conectados al alcantarillado general y simplemente volcaban todas las aguas residuales directamente al mar. Tardarían años hasta que este descontrol fuese corregido y todas las aguas residuales formasen parte del alcantarillado general.
Otra de las demandas que existían en 1977 y se mantienen en 2026 , es la queja por la inexistencia de servicios sanitarios y de salvamento. Se trata de un tema levemente corregido en la actualidad.
Son los años donde se construye el espigón en la punta negra con el interés de crear un club náutico. Dicha construcción estaba provocando una alteración de la corriente de oleaje y la circulación de las arenas en la zona de la playa de l’Illa. Dicha situación y el cambio que se estaba produciendo, aparece reseñado por los vecinos. Además de la perdida de la playa, los vecinos manifiestan su temor por el peligro que puede existir para las edificaciones cercanas y sus cimientos.
Finalmente en su escrito de 1977, los vecinos concluyen que el nivel de habitabilidad del Faro es claramente deficiente y reprochan al Ayuntamiento la falta de atención a unas necesidades urbanas básicas que consideran urgentes y plenamente justificadas. El escrito presentado termina solicitando al ayuntamiento se reúna con urgencia para abordar esta situación.
Al final del documento aparece firmado con la fecha de 20 de agosto de 1977. Resulta muy interesante ver que el escrito aparece acompañado del nombre, datos de dirección y firma de 187 vecinos del faro de Cullera. En la relación de nombres es interesante ver que hay personas de todo tipo de condición y actividad. Empresarios, abogados, comerciantes, militares, profesores y trabajadores por cuenta ajena aparecen reflejados en el documento indicando sus domicilios en la pedanía del faro como en sus residencias habituales de Valencia, Algemesí, Cullera, Madrid o Paris. Todo ello refleja que no se trataba de unas reclamaciones partidistas sino de un movimiento de queja vecinal generalizada que afectaba a todo tipo de gente.
A partir de este inicio de protesta, se iniciará un movimiento de cohesión vecinal en la pedanía del faro de Cullera. Al persistir los problemas en los años siguientes, el malestar de los vecinos se canalizarán con protestas e incluso, con el corte de la carretera así como la constitución de la primera asociación de vecinos del faro de Cullera.
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