Podemos empezar este artículo por la situación actual. Estamos a comienzos de 2026 y las actuaciones urbanísticas en la montaña de Cullera se encuentran ceñidas a las decisiones políticas tomadas a principios de los años 60 del siglo XX por unas autoridades franquistas y una normativa legal creada por un régimen dictatorial.
En diferentes medios de comunicación, se ha transmitido en los últimos años la sentencia del Tribunal Superior de Justicia de la Comunidad Valenciana (TSJCV) donde se concede la razón a los dueños de los terrenos de la montaña de Cullera en su derecho para poder ser urbanizada, amparándose en lo aprobado en el plan general de ordenación urbana de 1965.
Las autoridades municipales democráticas intentaron en 1985 y 1995 modificar las condiciones urbanísticas de estos terrenos para no ser urbanizados o en su defecto, limitar las alturas de edificación. En los actos judiciales del TSJCV sobre las demandas de los propietarios del suelo realizadas por Construcciones Generales Mediterráneas (CONGEME), EIDAN, Benlloch de Desarrollos Inmobiliarios, Promociones Turísticas y Deportivas (PROTUDE) se les admite su derecho como suelo urbano edificable y tal como indica la jurisprudencia del Tribunal “constituye un imperativo legal que no queda al arbitrio del planificador, sino que debe ser definido en función de los hechos”
Desde la humildad de este blog, intentaremos dar algo de luz a esa “realidad de los hechos” que llevaron a los actuales propietarios a disponer de unas parcelas públicas en la montaña de Cullera para su aprovechamiento como suelo urbanizable.

Durante la transición democrática se desmantelo buena parte de la legislación antidemocrática del régimen franquista. Bajo el amparo de la constitución de 1978, un conjunto amplio de derechos se han podido desarrollar para beneficio de la ciudadanía. Pero, no ocurrió lo mismo con todas las materias. No haber aplicado medidas que pusiesen en duda la legalidad de las actuaciones realizadas sobre terrenos de uso público en época franquista y no dictaminar su revisión por las corporaciones municipales democráticas han motivado que prevalezcan derechos que resultan una total anomalía ya que los mismos representan un claro perjuicio en los bienes comunes de la ciudadanía. De los errores del pasado y no haber actuados sobre ellos con una normativa legal ajustada y apropiada para dicha materia, provocan situaciones extrañas de entender cuando nos encaminamos hacía la mitad del siglo XXI. A partir de aquí retrocedemos en el tiempo para intentar explicar el origen de este entuerto.
Los precedentes de la urbanización turístico-residencial en Cullera
En los inicios de la década de los 60 del siglo XX se inicia el interés en impulsar el desarrollo turístico-residencial en las costas españolas. La avidez de los turistas extranjeros es una oportunidad para obtener una fuente de divisas importante para un país subdesarrollado, donde su población todavía emigraba a otros países europeos para poder sobrevivir. Un término municipal como el de Cullera resultaba un diamante en bruto para todo lo que podía propiciar ese nuevo desarrollo económico. Se inicia una nueva etapa donde resulta clave la construcción de viviendas con una finalidad turística.
En una anterior publicación analizamos la conocida como la maqueta de COVIADE donde en 1956 se había intentado realizar un plan de ordenación urbana para propiciar una transformación turístico residencial de Cullera Las reticencias de los terratenientes agrícolas y las dudas sobre el promotor urbanístico llevaron al rechazo del plan propuesto en el pleno del ayuntamiento de Cullera el 19 de julio de 1959. Un plan que era promovido en ese momento por el alcalde Antonio Sañudo y parte de sus concejales.
El fracaso del plan de COVIADE y la división en el municipio entre maquetistas y antimaquetistas tendrá sus consecuencias a nivel de gobernanza municipal.
Hay que tener en cuenta que durante el régimen franquista el nombramiento de los alcaldes y su corporación municipal no se realizaba por el sufragio universal de los ciudadanos del municipio sino por la designación “a dedo” por las autoridades gubernamentales, en este caso el ministro de la gobernación y el gobernador civil de la provincia.
En 1960 seguía siendo alcalde Antonio Sañudo Miquel y figuraba como teniente de alcalde Enrique Rico Sanjuan. El 4 de febrero de 1961 es nombrado un nuevo alcalde en Cullera. El ministro de la gobernación y el gobernador civil designan a Julio Claver Font como nuevo alcalde donde figurará en la corporación municipal Juan Lafarga Diego como teniente de alcalde. La sucesión se transmite a través de Enrique Rico Sanjuan quien de forma accidental desempeñaba la alcaldía por su condición de teniente de alcalde.
En la publicación de la semana de fiestas de Cullera de 1961 hay un articulo de José Ferrer Camarena llamado “La nueva frontera” donde utiliza el concepto del presidente estadounidense Kennedy sobre la conquista del espacio para relacionarlo con los cambios que debía afrontar la nueva corporación municipal de Cullera. En poco tiempo hay nuevos gobernantes locales que deben afrontar nuevos retos, acordes a un momento donde diversos agentes económicos ven la oportunidad de explotar las posibilidades urbanísticas del municipio.
La llegada de CONGEMESA
El impacto de la transformación turística de otros municipios de costa, siendo Benidorm el referente más claro, con los cambios experimentados en su desarrollo económico, termino de eliminar las reticencias que podían existir en Cullera a inicios de los años 60. Es, a partir de esos años donde se establecen unas actuaciones urbanísticas que van a marcar el territorio hasta la actualidad.
El pleno del Ayuntamiento de Cullera, en sesión extraordinaria de 29 de diciembre de 1961, analiza la propuesta presentada por la empresa Construcciones Generales Mediterráneas S.A. (CONGEMESA) y se aprueba por unanimidad, la realización de las obras de urbanización con finalidad turístico-residencial, del «Monte de Cullera«. La compensación de las inversiones se efectuará mediante la cesión en propiedad, a CONGEMESA, del 85% de los terrenos, quedando para propiedad municipal el 15% restante, así como todos los espacios destinados a vías públicas, zonas verdes, servicios públicos y zonas de protección Histórico-Artístico-Monumental. También se establece que CONGEMESA queda exenta del pago de derechos municipales derivados de la ejecución de las obras urbanísticas y, así mismo, del “arbitrio sobre el incremento del valor de los terrenos correspondiente a la primera transmisión de solares a terceros«. Efectivamente, estamos hablando de una cesión de terrenos a coste cero a una empresa privada con la contraprestación de la urbanización de la montaña de Cullera. En un país subdesarrollado y sujeto a un funcionamiento dictatorial se puede ver como algo ”normal” que se produzca este tipo de situaciones.
En el saluda del alcalde de Cullera Julio Claver Font dentro del programa de la semana de fiestas de 1962 indica lo siguiente: Cullera, se halla en vías de una gran transformación urbanística, social y económica, merced a la decisión de sus hijos de crear nuevas fuentes de riqueza para el bien común. En éstos planes tendrá un puesto destacado la iniciativa privada, a la que se le presenta una coyuntura favorable. Estos planes se refieren a la urbanización y embellecimiento de la ciudad, al trazado de nuevas calles, a la pavimentación, al alcantarillado, al alumbrado, etc., sin descuidar la zona alta de la población a la que seguiremos prestando especial dedicación. Planes íntimamente ligados con el turismo, tanto nacional como extranjero y que ya el pasado año tuvo efectos bien patentes en la economía local.
Es en esa misma publicación donde el ayuntamiento cuenta sus logros municipales y uno de ellos es el acuerdo con CONGEMESA.
Pero de mayor trascendencia son los acuerdos a que han llegado el Ayuntamiento y la empresa CONGEMESA para la urbanización del monte inculto propiedad del Municipio. En virtud del primer acuerdo, CONGEMESA ha de urbanizar, en tres años y a su costa, todo el terreno inculto de propiedad municipal sito en la parte alta del Caserío del Faro, así como financiar el alcantarillado de San Antonio; se la retribuye con porcentaje a los solares que resulten de tal urbanización, la cual, por otra parte, ha de reunir ciertas mínimas condiciones.
Por el segundo acuerdo se atribuye a CONGEMESA la urbanización del resto del monte en plazo de veinte años, debiendo costear previamente, en plazos reducidos, la renovación de todo el alumbrado público de la ciudad; el saneamiento, pavimentación y ornato de la ciudad; el saneamiento, pavimentación y ornato de todos los barrios altos de la población; alumbrado público y escuelas en Mareny de San Lorenzo y Brosquil; y financiación de los proyectos reformados ampliaciones del nuevo servicio de Aguas Potables
También es trascendente el reciente acuerdo municipal de convocatoria de un concurso de proyectos de Plan General de Ordenación Urbana,……
Hay varios aspectos interesantes en este texto. Las autoridades municipales desprecian la montaña de Cullera y lo dan como un “terreno inculto” ya que en ese momento lo que no fuese agrario no tenia valor y la cuestión medioambiental o paisajística no resultaba un bien público. También ese afán por construir, antes de disponer de un plan de ordenación urbana. A diferencia del proyecto de COVIADE que planteaba un plan de urbanización antes del desarrollo urbanístico, aquí se empieza al revés, circunstancia no exenta de controversia y dudosa legitimidad.
A finales de 1962, fue creada la Empresa Municipal Urbanizadora de Cullera, S.A. (EMUCSA) para facilitar, entre otras cosas, la “gestión privada” en la urbanización de la montaña de Cullera. Esta opción estaba amparada en al artículo 138 de la ley franquista del Suelo Estatal de 1956. Con la cesión de los derechos sobre los terrenos de la montaña de Cullera a EMUCSA se iniciaba el proceso para poder realizar la transmisión de los mismos a CONGEMESA.
El 3 de junio de 1963, se firmó el contrato entre EMUCSA y Construcciones Generales Mediterráneas, S.A (CONGEMESA), sobre la urbanización de terrenos y otras obras. CONGEMESA se obligaba a redactar los correspondientes planes y proyectos sobre unas determinadas zonas del monte de Cullera, para después urbanizar estas zonas y recibir a cambio el 85% de los suelos edificables.
En el Programa de las fiestas mayores de 1963, Joaquín Diego Rico, concejal gerente de la Empresa Municipal Urbanizadora de Cullera S A indica lo siguiente en una entrevista que se le realiza “Una de las finalidades que se persiguen es revalorizar los terrenos incultos del monte, propiedad del Municipio, mediante una urbanización que comprenderá los servicios de carreteras, agua, luz, etc. Desde luego, la ejecución de las obras estará a cargo de la empresa privada Construcciones Generales Mediterráneas, S. A. (CONGEMESA), que actuará en estrecha colaboración con el Ayuntamiento”
Aquí ya aparecen los términos de “revalorizar los terrenos incultos del monte”, es decir que el propio ayuntamiento era consciente que esos terrenos tenían un valor y los mismos se daban con un coste cero para beneficio de CONGEMESA. Una corporación municipal que se movía más por unos intereses privados que por los reales de la ciudadanía o por realizar un desarrollo turístico residencial bien planificado, riguroso y coherente en sus diferentes actuaciones. Es, por eso llamativa la pregunta del entrevistador sobre la carretera del Faro:
“- El Faro, ¿qué me dice usted de la pаvimentación de la carretera? Tenga en cuenta que su actual estado de conservación podemos calificarlo no ya de deficiente, sino de intolerable. Tal como está hoy el firme de su trazado, resulta una odisea acceder al Faro.
-La pavimentación o asfaltado del camino del Faro compete exclusivamente a la Diputación Provincial. No obstante el Ayuntamiento de Cullera ha aportado su colaboración económica a la realización de las obras, que se dividen en tres tramos: el primero (ya concluido), que llega hasta el camping desde Santa Marta; el segundo hasta Mar y Sol – y el tercero hasta la urbanización el Faro.”
Es decir, el ayuntamiento iniciaba las obras de urbanización de la montaña mientras la propia carretera del Faro resultaba un camino intransitable. Dentro de una planificación urbana correcta lo sensato era tener el eje de comunicación principal en buen estado antes de iniciar la construcción de carreteras precisamente en la zona del Faro en la montaña de Cullera. También, realizar una planificación urbana acorde con el conjunto de vías del municipio así como una previsión de los servicios públicos básicos que iban a necesitar esas viviendas (agua potable, saneamiento, electricidad).
En el programa de la semana de fiestas de 1964 el periodista José Ferrer Camarena ensalza a la nueva corporación municipal y le pide “…… la puesta en marcha del plan de ordenación general, del cual se desprenden unos planes parciales o polígonos que traerán consigo la fijación de líneas y limitación de altura para que el complejo turístico resulte lo más armónico posible.”
A comienzos de 1964, nuevos cambios se producen en el ayuntamiento de Cullera. A propuesta del gobernador civil y del ministro de gobernación, se nombra como nuevo alcalde de Cullera a Juan Lafarga Diego el 31 de enero de 1964. Es, a partir de este momento, cuando CONGEMESA inicia su actividad más intensa sobre la montaña de Cullera con dos ejes de actuación: la zona de San Antonio y el Cap de Cullera.
CONGEMESA y el Plan de Ordenación Urbana de 1965
A mediados de 1965, la urbanización de CONGEMESA de la zona del Cap de Faro ya es una realidad, tal como inicia el consejero delegado Santiago Andrés en el programa de las fiestas de Cullera de 1965. En esa misma entrevista indica que “se encuentran a punto de iniciar las obras de urbanización de la carretera al castillo en la zona de San Antonio y que otro de los intereses es la zona del Racó”.
Son años en donde existe un enamoramiento entre la empresa privada CONGEMESA y las autoridades del ayuntamiento de Cullera. En la consulta de las publicaciones del Programa de Fiestas o la Semana Deportiva todo son alabanzas, loas y agradecimientos a esta empresa privada. Incluso, parece que la cesión gratuita de los terrenos de la montaña es un favor mayor por su aceptación por parte de CONGEMESA y no a la inversa. Es llamativo que en la secuencia de los hechos, la visibilidad de la empresa y su apoyo por el Ayuntamiento se extiende durante esta década de los años 60 para, después, ir desapareciendo conforme aparezcan situaciones de conflicto entre la empresa y la corporación municipal.
En la misma publicación del programa de fiestas de 1965, hay una entrevista al alcalde Juan Lafarga. Junto a las loas al desarrollo turístico de la población, hay unas aristas sobre las debilidades que sostiene ese desarrollo urbano, sin planificación y sin una dotación de servicios básicos acorde al número de viviendas que se estaban construyendo. Ante la pregunta sobre el saneamiento de las aguas potables, el alcalde indica que están redactando un proyecto para solucionar esa cuestión y que han encontrado una vía para resolver el problema del suministro de agua potable. Esas debilidades de las autoridades municipales ante lo que suponía este desarrollo urbano, queda más evidente cuando se le pregunta sobre las confusiones y dudas ante el retraso en la concesión de licencias de construcción. El alcalde de forma sincera responde:
“ Las licencias se han dado con arreglo a unas ordenanzas y previo acuerdo del ayuntamiento. Aquí, como en otras zonas turísticas, se ha tenido que improvisar muchas cosas y hacer frente a problemas que, obligatoriamente, se nos venían encima y no podíamos rehuir….”.
Y esa debilidad la sigue manifestando cuando indica:
“Por ejemplo: si la iniciativa privada en vez de concretarse en la edificación esperando que el Ayuntamiento le resuelva la urbanización, la hubiese llevado a cabo por si misma…las licencias de obra hubiesen dado con más facilidad”.
El entrevistador, sin ser más incisivo, se ve obligado a preguntar por el plan de urbanización. Aquí la máxima autoridad municipal indica que ya ha sido aprobado y se han seguido las directrices establecidas por el Ministerio de Vivienda. La falta de planificación y el caos urbanístico prevalece con una ausencia de normativas municipales que permitan dar una cohesión al nuevo tejido urbano que se estaba configurando.
En 1967, las expectativas del ayuntamiento eran alcanzar los 50.000 habitantes en los meses de verano, ya que únicamente estaban censados 18.000 personas. Esta situación ya provocaba que el municipio no estuviese preparado para dar servicio a ese volumen de población en materia de recogida de residuos, saneamiento y el problema del suministro de agua que se había intentado corregir por medio de un suministro desde Llauri. En ese año se renueva parte de la corporación municipal pero, sigue como alcalde Juan Lafarga.
En 1968, indicará el alcalde Lafarga que los promotores urbanísticos se deben de sujetar a las directrices del plan general de ordenación urbana de 1965 y a los planes parciales establecidos. Un plan de ordenación urbana que establece que toda la montaña de Cullera es urbanizable, algo lógico ya que años antes se había cedido gratis para su explotación urbana a una empresa constructora.
En esos años, los planes parciales cubren la mayor parte del municipio. Es el caso del Poligono Monte de San Antonio, Plan especial Carretera al Faro, Marenyet de L’Illa y entrada principal a Cap de Faro. Los planes provisionalmente aprobados son el Plan La Barraca en el Mareny de San Llorenç, Polígono de San Antonio y el plan de reforma interior. En diferentes situaciones se encuentran otros como la Cooperativa de Viviendas Faro del Mediterráneo, Zona del Monte de PROTUDESA, Zona de la Bega, Cap de Faro y los planes parciales de los polígonos 1,2, 3 y 20 del Racó. Se puede apreciar que, a excepción de unas zonas agrícolas relacionadas con los arrozales, todo el municipio era urbanizable. El caos y la falta de armonía prevalecen y se alejan de las peticiones que se hacían en esos mismos años para realizar un desarrollo urbanístico coherente.
La visita de José María Sanchiz Sancho
En este artículo se han consultado diferentes publicaciones municipales. Hay una de ellas correspondiente al programa de fiestas de 1968 donde aparece una fotografía, previsiblemente, tomada desde el castillo de Cullera que muestra tres personas contemplan el paisaje. En el pie de foto se indica que aparece el alcalde Juan Lafarga, el presidente de la comisión de urbanismo Leopoldo Font y el “Excmo. Sr. D.” José María Sanchiz Sancho. En ese mismo pie de foto, el redactor indica lo siguiente “la ciudad está en deuda con el Sr. Sanchiz. Que ha dado evidentes pruebas a través de los años de su afecto a Cullera”.
De entrada, el redactor otorgo el tratamiento de excelentísimo señor a José María Sanchiz Sancho cuando no tenía ningún cargo institucional. ¿A que se debe ese tratamiento y sobre todo, que motivo debía de llevar a Cullera a estar en deuda con este señor.
José María Sanchiz Sancho era tío y padrino del marques de Villaverde quien estaba casado con Carmen Franco. El llamado “Tío Pepe” era también conocido como “el mago de El Pardo” ya que tenía hilo directo con el dictador con capacidades para realizar gestiones extraordinarias y trucos financieros. En diferentes publicaciones ha quedado constancia su papel como testaferro para la familia Franco con una finalidad clara comprando parcelas y que las mismas no estuviesen a nombre del dictador. Así aparecen referencias en propiedades como la inmensa finca Valdefuentes en Madrid, reconvertida en 5.000 viviendas y el centro comercial Xanadu, o todos los desarrollos urbanísticos en Marbella con José Banús. También su presencia en los consejos de administración de empresas como Viajes Melia o Sofico.
José María Sanchiz no era un advenedizo ya que su familia tenía una destilería de licores y una fabrica de ladrillos en Aldaia que le habían permitido progresar para ser abogado, residir en Madrid y relacionarse con la alta sociedad de la capital. Apodado en su localidad natal, Aldaia, como “El Bollo” visitaba todos los años durante los meses de verano además de nombrar y cesar las autoridades políticas del consistorio y de la provincia. Un personaje misterioso y con enemigos dentro del propio régimen, sirva como ejemplo la descripción que realiza la hermana de Franco como “el ser más tortuoso de la creación”, en palabras de Pilar Franco o el médico del dictador, Vicente Gil, dirigiéndose al propio Franco con estas palabras “Sánchiz es un canalla. Lo diré y lo repetiré siempre. Está usted rodeado de sinvergüenzas, mi general”.
Debemos de volver a la fotografía del año 1968 en Cullera. No tenemos constancia sí la visita fue simplemente una curiosidad o se trataba de un asunto de negocios. Sí que sabemos a qué se dedicaba José María Sanchiz, cuáles eran sus intereses y que, en esos momentos, todo el municipio de Cullera era una parcela en busca de su explotación urbanística.
En marzo de 1969 ya se encuentra a punto de finalizar la carretera que comunica San Antonio con el castillo de Cullera. En ese momento todavía se habla de que se trata de uno de los ramales de dicha carretera ya que el otro debe conectar toda la montaña desde el Faro hasta el santuario del Castillo. En la entrevista tradicional al alcalde que se realiza en el programa de la semana de fiestas de 1969 se informa sobre la cesión de CONGEMESA a la Cooperativa Faro Mediterráneo de 500.000 m2 para la urbanización de la montaña en la zona superior más próxima al Faro.
En el programa de las fiestas de Cullera de 1970, en la habitual entrevista al alcalde Lafarga, se detalla el reparto de las actuaciones privadas en la montaña de Cullera. En el llamado Polígono del monte San Antonio el agente urbanizador es CONGEMESA, en el polígono de El Fuerte es PROTUDESA mientras, en la parte alta de la montaña en la zona del Faro es desarrollado por la Cooperativa de viviendas Faro del Mediterráneo.
Sigue diciendo el alcalde Lafarga en 1972 que el problema del agua no se encuentra solucionado y admite que es un reto para un municipio que pasa de los 18.000 habitantes censados a los 100.000 en verano. Todas las carencias de una urbanización mal planificada e inadecuada a la dimensión de sus servicios públicos queda manifiestamente visible cuando la propia alcaldía reconoce que es incapaz de garantizar el suministro de agua potable a viviendas con licencia urbanística aprobada por el propio ayuntamiento.
El 31 de Enero de 1974 toma posesión como alcalde Enrique Rico Sanjuan finalizando los diez años de mandato del alcalde Lafarga. La crisis económica de 1973 tendrá un reflejo en una paralización de muchos de los proyectos inmobiliarios que estaban en marcha junto a la sensación que el país se encaminaba a un cambio político.
CONGEMESA, PROTUDESA, EIDAN,….
Una cuestión es saber quien se encuentra detrás de estas sociedades y los particulares que las dirigen ¿Son personas de Cullera? ¿de Valencia? ¿o de Madrid? ¿son de otros países?
En las referencias que hemos visto anteriormente se mencionaba el nombre de Santiago Andrés como el consejero delegado de Construcciones Generales del Mediterráneo S.A. (CONGEMESA). En la publicación de la Semana Deportiva de Cullera de 1967 hay un artículo dedicado a la memoria del presidente de CONGEMESA, José Oliag fallecido ese mismo año. El artículo ensalza la figura del presidente de CONGEMESA y su dedicación por Cullera. Son todavía años donde hay más un agradecimiento desde la corporación municipal hacía la empresa que una relación profesional con un contratista de obras.
Los recursos planteados, las ampliaciones de capital o los recursos ante la administración nos proporcionan datos sobre las sociedades Construcciones Generales del Mediterráneo S.A. (CONGEMESA) y Promociones Turísticas y Deportivas S.A (PROTUDESA). Cuando estas empresas eran sociedades anónimas compartían el mismo domicilio social en la calle Doctor Romagosa, nº. 11 de Valencia. Posteriormente, cuando estas empresas han pasado a ser sociedades limitadas mantienen esta vez el mismo domicilio social en la calle Papa Alejandro VI, nº. 4 de Valencia. El paso de sociedad anónima a limitada aparece reflejado en los documentos oficiales en 2007 figurando como administrador único Lauro Carlos Lario Morello. Un domicilio social que nos lleva también a otra empresa Olario SA y a la sociedad Llarad SL. De forma lógica, estas empresas tienen actividad relacionada con la compraventa de suelo y el desarrollo de actividades inmobiliarias. De forma muy relacionada aparece el nombre de Maria Jesús Lario Morello que nos lleva a su presencia al frente de una sociedad en Panamá.
Analizando la sociedad limitada CONGEME SL aparecen con firma autorizada Carlos Lario Gómez y Carmen Lario Gómez.
Otra de las empresas que aparece en la sentencia judicial sobre la montaña de Cullera es EIDAN SA. Una empresa radicada en Valencia en la calle Sorni nº 12 y donde aparecen los nombres de Vicenta María Honrubia Serrulla y Alfredo Dasi Grau. Al igual que en los casos anteriores, son personas y empresas vinculadas con este negocio especulativo del suelo.
En las noticias de la sentencia también se menciona a otra empresa, Benlloch de Desarrollos Inmobiliarios S.A. Al igual que las otras se dedica a este negocio de la promoción del suelo y las actuaciones inmobiliarias. La empresa tiene su domicilio social en la plaza de la Legión Española, nº 5 en Valencia. El administrador único es Salvador Benlloch Buendía que dirige un conjunto de empresas focalizadas en el desarrollo inmobiliario con una de ellas que refleja uno de sus intereses, Cullera Hills Development & Sales.
Llegados a este punto queda claro que los propietarios del suelo no son personas radicadas en lejanos lugares. Otra cosa es que exista capital o socios que sean de otros países. Pero, lo bien cierto es que son profesionales dedicados a la especulación del suelo y todo lo que supone su transformación para su desarrollo urbano.
Documentación
Las publicaciones de la Semana Deportiva y el Programa de Fiestas Patronales, digitalizadas por el archivo municipal de Cullera, nos han permitido acceder a las entrevistas, artículos y anuncios sobre la actividad urbanísticas desarrollada durante estos años en el municipio.
Para conocer a José María Sanchiz Sancho como testaferro de la familia Franco, recomendamos la lectura del libro «Los Franco S.A.» de Mariano Sánchez Soler.
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