La historia de San Vicente Mártir posee vínculos sobre su muerte relacionados con Cullera. El hallazgo de su cadáver en las costas del municipio es un hecho constatado por diversas fuentes. Ese acontecimiento ha propiciado la existencia de múltiples referencias que ensalzan la figura del mártir religioso, tanto de época medieval como de fechas más recientes. Así, encontramos desde el monasterio edificado en la isla de los Pensamientos para ensalzar su figura hasta su recuerdo en iglesias o plazas de la propia pedanía del Faro.
Ante esta situación, surge una duda: ¿Dónde de forma concreta debió de encontrarse el cadáver del santo en el término municipal de Cullera? ¿Fue en la zona del Dosser o pudo tratarse de otro punto de la costa del Faro de Cullera?
La figura de San Vicente Mártir y su muerte
Es importante situarnos en aquel momento histórico en el que el cristianismo comenzó a consolidarse como una fuerza capaz de poner en entredicho la autoridad del Imperio Romano. Un imperio que ya mostraba síntomas de debilidad y desunión, pero que había retomado su unidad bajo los mandatos de Aureliano en el 270 y Diocleciano en el 284. En este contexto, los emperadores Diocleciano y Maximiano iniciaron una persecución contra la religión cristiana por considerarla una amenaza para el poder imperial. Dicha orden fue trasladada dentro de la estructura administrativa al prefecto encargado en Hispania. De este modo, el prefecto Daciano asumió la tarea de cumplir el edicto imperial ordenando la persecución de cuantos difundían el cristianismo. Entre ellos se encontraban el obispo Valero y su diácono Vicente en Zaragoza, quienes en el año 304 fueron detenidos y trasladados a Valencia para ser juzgados, siendo este último ajusticiado tras un largo martirio.

Existen innumerables referencias que detallan el martirio de Vicente, así como los lugares de la ciudad donde fue ejecutado. El propósito de esta publicación es averiguar qué ocurrió cuando intentaron deshacerse de su cadáver en el mar y su vinculación con Cullera. A finales del siglo IV se redactó el texto Pasión de San Vicente, diácono y mártir, que detalla el empeño de las autoridades romanas en hacer desaparecer el cuerpo del diácono. Para ello, decidieron que el mar constituía el medio idóneo para evitar que se convirtiera en un lugar de peregrinación y culto para los cristianos.
“Pero si la tierra no ha podido consumirlo, sea sumergido en el piélago para que no tengamos que avergonzarnos día tras día ante los ojos de la gente: su victoria hasta los mares la ocultarán. Sea cosido dentro de un cofín, como los parricidas en un saco de cuero, o, mejor, sea embutido el cuerpo despedazado, junto con piedras de muchísimo peso, dentro de una angosta canasta. Y cuando los navegantes se hayan adentrado mucho, mar adentro, láncese el cadáver a las olas, y si queda aún algo quizá de las heridas con las que lo han despedazado, sea pasto de los peces o consúmanlo lamiéndolo. Si las fieras de la tierra con su indolencia no pueden hacerlo trizas, séalo por las fauces más hambrientas de los monstruos marinos. Y si fuera arrojado a extrañas playas, sea devuelto por las olas y estrellado una y otra vez contra los escollos y ni siquiera muerto descanse entre aquellas rocas”.
En este pasaje resulta interesante comprobar el propósito de recurrir al mar, tanto para que la fauna marina devorase el cuerpo como para que el impacto de las olas contra las rocas propiciara su desaparición. Estos dos factores, unidos al objetivo de impedir un culto terrenal, motivaron la decisión de arrojar el cuerpo al mar.
Entonces un hombre pernicioso, un tal de nombre Eumorfio, de sentimientos no religiosos y de linaje y espíritu sacrílegos, que por eso mismo desempeñaba para Daciano, con crueldad, el oficio de trajinante y aduanero, fiel a él en sus crímenes, dio prisa a los marineros para que cubrieran largos y amplios espacios en el mar y, cuando los montes se les perdieron de vista y se desvaneció toda la costa, cuando, cansados ya, les pareció bien y temían que lo que estuvieran transportando a otra provincia, donde podría serles arrebatado, lo estamparon en las olas, sumergido en medio del mar.
El texto describe cómo se alejaron de la costa para deshacerse del cadáver, señalando los montes como referencia visual. Esta descripción resulta significativa porque en la llanura del golfo de Valencia los montes no se encuentran próximos al litoral, a excepción de las elevaciones de Sagunto y Cullera. Asimismo, se menciona el temor a que el cuerpo fuera transportado «a otra provincia, donde podría serles arrebatado», un detalle clave si se tiene en cuenta que el límite provincial bajo la jurisdicción del prefecto Daciano finalizaba en la desembocadura del río Xúquer. A ello se suma la corriente marina de norte a sur propia del golfo de Valencia, que favorecía el desplazamiento de cualquier objeto hacia las playas meridionales.
Continua el texto de la “Pasión de San Vicente, diácono y mártir” para describir como el cadáver del diacono Vicente fue encontrado en una playa donde fue cubierto de arena por las olas.
Porque, según creo, fue a un cierto hombre, cuya fe auténtica su santo espíritu había reconocido, a quien en un éxtasis le avisó de que había sido llevado a la costa y le indicaba el lugar de la playa en el que yacía. Cuando este hombre se dirigía allá, temblando y, hasta si se quiere, algo indiferente, una cierta mujer viuda, colmada de santidad y de años y avisada en sueños, había conocido señales verdaderas del que allí descansaba, cerca del lugar donde una corriente un tanto suave había recubierto de blanda arena el cuerpo, devuelto a tierra; y deslizándose las capas de este elemento, unas sobre otras, el agua, lamiéndolo y honrándose con tal servicio, le había proporcionado la sepultura.
Otra de las obras que difundirán el martirio del diacono Vicente es el Peristephanon o Libro de las coronas de los mártires, del poeta hispano Aurelio Prudencio Clemente. Se trata de 14 poemas que narran la historia de los primeros mártires hispanos entre ellos el martirio de San Vicente que se narra en el poema V. La fecha aproximada de esta obras es alrededor del año 400.
En esos poemas en latín aparece este texto que hemos traducido:
También ellos se apresuran a surcar las aguas con su veloz embarcación, pero los restos del mártir se adelantan a gran distancia y alcanzan la apacible ensenada de la costa.
Finalmente, la tierra tranquila acoge los restos que han llegado, antes incluso de que la nave, empujada con todas sus fuerzas, pudiera alcanzar el puerto.
¡Dichoso aquel refugio de la hermosa costa que, albergando entre sus arenas las sagradas entrañas del mártir, le ofreció un sepulcro!
Mientras tanto, el piadoso cuidado de los fieles, entre lágrimas, prepara el túmulo y deposita en él el cuerpo, confiándolo a la tierra para preservarlo hasta la vida futura.
Pero pronto, una vez vencidos los enemigos y restablecida la paz para los justos, el altar proporciona a los venerables restos el descanso que les corresponde.
Depositados bajo el santuario y colocados junto al altar, los huesos, bañados por el aliento del don celestial, reciben desde lo más profundo su gracia divina.
De estos versos se deduce que el cuerpo llegó a la orilla, donde los fieles erigieron un túmulo para darle sepultura. La mención de una ensenada por parte del poeta puede responder más a un recurso literario que a una estricta realidad geográfica, pero mantiene la incógnita sobre el enclave exacto del hallazgo.
San Vicente Mártir y el Monasterio de la isla de los Pensamientos
En el año 548 falleció en Valencia el obispo Justiniano, considerado el primer titular consolidado de la sede episcopal valenciana con suficiente poder para dejar su impronta en el territorio. Habían transcurrido más de dos siglos desde el martirio del diácono Vicente, un periodo marcado por profundas transformaciones sociales: la desaparición del Imperio Romano dio paso a los reinos visigodos en la península ibérica, los cuales adoptaron el cristianismo como religión oficial. En este escenario, el obispo Justiniano potenció la figura de Vicente como mártir para afianzar la fe cristiana, jerarquizando su culto mediante el traslado de sus restos al incipiente recinto catedralicio de Valencia. Este interés le llevó a promover en su propio epitafio la creación de un monasterio consagrado al diácono en la isla de los Pensamientos, en Cullera.
Tal como señala Miquel Rosselló Mesquida, la elección de este islote respondió al propósito de erigir un santuario en el lugar exacto donde se recuperó el cuerpo. Roselló Mesquida relaciona la descripción de la Passio sobre la ensenada con el Sinus Sucronensis y Cullera (Portus Sucrone), zona de desembocadura del río Júcar (Sucro), donde se establecía el límite provincial, así como con las playas próximas al cabo de Cullera (la punta de Mediodía). Esta última referencia geográfica alude a la actual playa de l’Illa, en el Faro de Cullera.
Cabe la posibilidad de que esta ubicación fuese real o de que simplemente se aprovechara un enclave con ocupación desde la época romana para cristianizar el entorno. La fundación de un monasterio visigodo constituía un mecanismo idóneo para consolidar la autoridad eclesiástica sobre el territorio mediante la ocupación de enclaves estratégicos con arraigo histórico. No obstante, otras referencias sitúan en la playa del Dosser el lugar del hallazgo del posterior santo.
La tabla de San Vicente (s.XV) en el museo del Prado
Pablo Bosch i Barrau (1842-1915) fue un financiero que a la vez que conseguía riquezas con sus negocios, creaba una colección pictórica de más de 300 obras. Con su muerte en 1915, se cede su colección al museo del Prado.
Dentro de la colección, hay una tabla gótica compuesta de dos piezas donde se narraba el martirio de San Vicente. La tabla es de autor anónimo, pero, se encuentra datada en la primera mitad del siglo XV.
Dentro de las distintas escenas plasmadas por el artista, se muestra una de ellas donde aparece el hallazgo del cadáver en la costa. Aquí, el pintor traza una perspectiva de una costa muy similar a la de Cullera, desde la isla de los Pensamientos hasta la zona de San Antonio. Las montañas próximas a la orilla del mar y la forma de la ensenada descrita en el Peristephanon se ven en la pintura donde además el artista ubica un castillo o alcazaba en la cúspide de la montaña. Todo ello ha llevado a pensar que sea la punta del Mediodía o la punta del Mig, en la actual playa de l’Illa uno de los lugares donde pudo ser encontrado el cadáver del diacono Vicente.
La ermita de la Font Santa
Seguimos avanzando en el tiempo y nos movemos a otra parte del municipio de Cullera. Nos situamos ahora en la conocida actualmente como ermita de Sant Llorenç fue también conocida como la ermita de la Font Santa. Esta ermita fue construida en el siglo XVI y se trata de una de las más antiguas de Cullera.Una de las referencias es un legado de 1595 donde se menciona este lugar como un lugar que albergo el cadáver del martir Vicente y por eso, al pozo de agua donde se dice fue albergado le llamaban la Font Santa. Por tanto, se tendría que pensar que antes de la presencia de esta ermita se pudiese utilizar este pequeño roquedo para enterrar al diacono, tal y como indicaban las Actas del Martirio y el Peristephanon. Tal vez, nos puede dar algo más de pista lo ocurrido hacía finales del siglo XVI cuando se crea esta ermita. La ermita inicialmente estaba dedicada a los tres santos diáconos (Esteban, Lorenzo y Vicente) que siendo representados siempre se ofrecía a Lorenzo en el centro, también esa consonancia con ser representativos de Oriente-Roma-Occidente. Por el motivo, de estar Lorenzo en el centro se piensa que esta ermita toma su nombre por dicho santo.
Después de las restauraciones de la ermita, hay una placa que fue trasladada del exterior al interior donde se cuenta una parte del texto del Peristephanon sobre el hallazgo del cadáver del diacono Vicente. Y el ser llamada la ermita de la Font Santa viene a partir de un párroco de Cullera, José Generoso Ríos Tortajada quien a mediados del s.XVIII llama a la ermita como de la Font Santa y empieza a resaltar su vinculación con San Vicente.
Ahora nos tenemos que mover hacía ese escenario en donde la historia oral se mezcla con lo escrito y el fervor religioso. Es el momento de hablar de los Goigs, y de forma concreta sobre los Goigs a la vinguda del benissant cos de Vicente Mártir a Cullera. Antes de profundizar en ello, es importante explicar que los Gozos, Goigs o Gojos son composiciones poéticas que se cantaban en honor de la virgen, santos o en actos religiosos significativos. Se trata de elementos con un origen medieval que tienen ese carácter oral y, a la vez escrito, pero que servían para unificar a la comunidad en momentos clave de fervor religioso. Uno de ellos son los Goigs a la vinguda del benissant cos de Vicente Mártir a Cullera
El Goig dedicado a Vicente se centra en ensalzar su figura de mártir y luchador de la fe cristiana junto a la llegada del cadáver a la costa de Cullera. Es interesante analizar el estribillo:
D’aqueixos corbs litorals en este racó parares, ja que descans encontrares lliura-nos de tots elx mals.
La expresión corbs litorals y el contenido del verso sugieren que el cuerpo fue localizado en un litoral accidentado y posteriormente trasladado a un paraje más resguardado para su sepultura. Asimismo, se alude a la aparición de la mola y a la designación del manantial como Font Santa por haber acogido temporalmente los restos del diácono. Esta zona era un territorio propio de l’Albufera y por tanto, muy poco apropiado para realizar un enterramiento si no es en uno de sus promontorios. Dicha estancia fue efímera, ya que el cuerpo fue trasladado posteriormente a Valencia, donde constata su presencia en el siglo IV en la ermita de la Roqueta, al amparo del Edicto de Milán promulgado por Constantino en el año 313. Es probable que el enterramiento en Cullera se prolongara únicamente hasta amainar el clima de hostilidad hacia los cristianos en Valencia, momento en el cual se produjo el traslado definitivo a la ciudad.
Pero, al final ¿dónde se pudo encontrar el cadáver del diacono San Vicente? Se encontró en una zona de playa próxima unas rocas o acantilados, por lo tanto sirven tanto la playa del Dosser como la de l’Illa. Una vez encontrado y durante menos de 9 años fue enterrado en un punto cercano. Lógicamente debía de ser un espacio protegido del mar y no en la misma orilla donde se encontró. A partir de ahí son suposiciones y lo único que tenemos bastante certeza es que fue en las costas de Cullera.
La impronta de San Vicente Mártir
Es evidente que existe una relación entre la figura del mártir y Cullera. Así, San Vicente es uno de los santos de referencia de la zona del Faro. Lo más evidente es la parroquia dedicada a San Vicente Mártir en la pedanía del Faro. El nuevo edificio construido como iglesia a finales de los años 70 del siglo XX refleja esas referencias con el santo y se evoca el pasaje de la llegada del cadáver del diacono Vicente a las costas de Cullera.
Merece un artículo la construcción de esta parroquia y las donaciones realizadas por los vecinos de la pedanía para su construcción. También, hay referencias a San Vicente en el callejero con una calle dedicada al santo. Se trata de la calle que se encuentra justo delante del edificio Faromar y la plaza del mismo nombre.
Bibliografía
- Asociación Hispanomozárabe «Gothia». San Vicente: el diácono vencedor. Mozarabia. https://www.mozarabia.es/san-vicente-el-diacono-vencedor/
- Camino de San Vicente Mártir. Historia del Camino de San Vicente Mártir. https://www.caminosanvicentemartir.com/historia.html
- Diez Arnal, J. San Vicente Mártir. https://www.jdiezarnal.com/valenciasanvicentemartir.html
- Gogistes Valencians. Goigs dedicados a San Vicente Mártir. Blog de Goigistes Valencians. https://gogistesvalencians.blogspot.com/2012/02/
- Roselló Mesquida, Miquel . Punta de L’Illa de Cullera (Valencia): Un posible establecimiento monástico del s.VI d.C. https://publicacions.iec.cat/repository/pdf/00000347/00000061.pdf
- Museo Nacional del Prado. Martirio de San Vicente (I) (Anónimo, s. XV). Ficha de la obra de arte. https://www.museodelprado.es/coleccion/obra-de-arte/martirio-de-san-vicente-i/fde570ff-4efa-4112-aaec-1d9618b5feb0
- Museo Nacional del Prado. Martirio de San Vicente II (Anónimo, s. XV). Ficha de la obra de arte. https://www.museodelprado.es/coleccion/obra-de-arte/martirio-de-san-vicente-ii/cb6336dc-9ded-4428-9426-1119684568a3
- Roselló Mesquida, Miquel. El monasterio de Punta de l’Illa de Cullera.2019 (Museo de Prehistoria de Valencia / Diputació de València) https://mupreva.org/web_mupreva_dedalo/publicaciones/1146/va
- Paraula – Iglesia Diocesana de Valencia. San Vicente Mártir y su vinculación histórica. https://paraula.org/wp-content/uploads/2014/01/San-Vicente-Martir1.pdf
- Via Vicentius Valentiae. Del rastro vicentino en la localidad de Cullera. Blog Via Vicentius. https://viavicentius.blogspot.com/2009/04/del-rastro-vicentino-en-la-localidad-de.html
- Via Vicentius Valentiae. La tabla de san Vicente procedente del Museo del Prado. Blog Via Vicentius. https://viavicentius.blogspot.com/2012/11/la-tabla-de-san-vicente-procedente-del.html
Deja una respuesta Cancelar la respuesta